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ANIMALES

“Trabajar en Kuwait tras la primera Guerra del Golfo fue una experiencia surrealista e inolvidable. Había 600 yacimientos petrolíferos en llamas, animales aterrorizados y hambrientos vagaban por todas partes, y el paisaje estaba salpicado de soldados iraquíes muertos. Era desgarrador ver a esos animales moribundos, de los que se suponía que éramos los guardianes...”.

Steve McCurry

 

El tema de los animales en el universo fotográfico de Steve McCurry se remonta a 1991, un momento decisivo de la historia contemporánea. McCurry entró en Kuwait junto a las tropas estadounidenses hacia el final de la Guerra del Golfo. Durante la retirada, Sadam Husein ordenó incendiar más de seiscientos pozos de petróleo, lo que desencadenó uno de los desastres ecológicos más devastadores de todos los tiempos. En medio de este paisaje apocalíptico, McCurry documentó el impacto de la catástrofe en el ecosistema y, en particular, en las especies animales, víctimas silenciosas de la violencia humana. De esta experiencia surgieron imágenes que han pasado a formar parte de nuestra memoria colectiva: las siluetas de camellos contra un horizonte en llamas y la ya icónica fotografía de un pájaro de ojos rojos atrapado en el petróleo. Su fuerza fue reconocida por un jurado especial de World Press Photo —el Jurado Infantil, formado por niños de diferentes países— que seleccionó la imagen de los camellos no solo por su belleza cautivadora, sino por su capacidad para transmitir la angustia de una tragedia sin sentido que afectó a las criaturas más indefensas e inconscientes. Desde entonces, McCurry ha seguido contando historias humanas que inevitablemente se entrecruzan con las de los animales, hacia los que muestra un profundo sentido de la empatía. Ha dedicado tanto un libro como una exposición a esta realidad, construyendo una narrativa a través de múltiples registros: junto a las imágenes más dramáticas de la Guerra del Golfo hay momentos poéticos, escenas de interacción entre humanos y animales, retratos irónicos y destellos de la vida cotidiana, así como visiones de animales que viven libremente en la naturaleza o que forman parte de los sistemas de supervivencia humanos. Inquietable explorador de la condición humana, McCurry nos lleva aquí a un viaje hacia la contigüidad del mundo animal. Sus imágenes hablan de sufrimiento y dignidad, de relaciones y responsabilidad, recordándonos que no estamos solos: entre todos los seres vivos existe un vínculo profundo y misterioso al que llamamos vida.

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